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El motivo especiaal…

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La hermosura de poder hacer algo que te gusta… #cat #blue #love #goten #nature #sonyxperiaj #switt

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Quisiera que este fuera mi despertador…

(Source: these-lumping-lumps, via aerianastrench)

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lol....


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un momento de mi vida…

la vida me dice a gritos que nunca te tuve y nunca te tendré, solo por el simple hecho de no aceptar las cosas y doblegar ante lo que fue y que alguna razón dejo de serlo… nunca pensé en las posibilidades de que sucediera pero siempre sucedió ante mas espaldas… y por un momento pensé “ya se que es sentir una puñalada en la espalda” es irónico pero la percepción fue instantánea… y en momentos así sientes que la soledad te va a destruir pedazo a pedazo… 

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como no querer uno asi…

(Source: martiansugar)

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una adquirida pereza hermosa…!

(Source: brbgettingnaked)

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En el andén de la vida

Cuando aquella tarde llegó a la vieja estación le informaron que el tren en el que ella viajaría se retrasaría aproximadamente una hora. La elegante señora, un poco fastidiada, compró una revista, un paquete de galletas y una botella de agua para pasar el tiempo.

Buscó un banco en el andén central y se sentó preparada para la espera. Mientras hojeaba su revista, un joven se sentó a su lado y comenzó a leer un diario. Imprevistamente, la señora observó cómo aquel muchacho, sin decir una sola palabra, estiraba la mano, agarraba el paquete de galletas, lo abría y comenzaba a comerlas, una a una, despreocupadamente.

La mujer se molestó por esto, no quería ser grosera, pero tampoco dejar pasar aquella situación o hacer de cuenta que nada había pasado; así que, con un gesto exagerado, tomó el paquete y sacó una galleta, la exhibió frente al joven y se la comió mirándolo fijamente a los ojos. Como respuesta, el joven tomó otra galleta y mirándola la puso en su boca y sonrío.

La señora ya enojada, tomó una nueva galleta y, con ostensibles señales de fastidio, volvió a comer otra, manteniendo de nuevo la mirada en el muchacho.

El diálogo de miradas y sonrisas continúo entre galleta y galleta. La señora cada vez más irritada, y el muchacho cada vez más sonriente. Finalmente, la señora se dio cuenta de que en el paquete sólo quedaba la última galleta. “No podrá ser tan caradura”, pensó mientras miraba alternativamente al joven y al paquete de galletas.

Con calma el joven alargó la mano, tomo la última galleta, y con mucha suavidad, la partió exactamente por la mitad.

Así, con un gesto amoroso, ofreció la mitad de la última galleta a su compañera de banco.

-“¡Gracias!” - dijo la mujer tomando con rudeza aquella mitad. - “De nada” - contestó el joven sonriendo suavemente mientras comía su mitad. Entonces el tren anunció su partida.

La señora se levantó furiosa del banco y subió a su vagón. Al arrancar, desde la ventanilla de su asiento vio al muchacho todavía sentado en el andén y pensó: ” ¡Qué insolente, qué mal educado, qué será de nuestro mundo!”.

Sin dejar de mirar con resentimiento al joven, sintió la boca reseca por el disgusto que aquella situación le había provocado. Abrió su bolso para acar la botella de agua y se quedó totalmente sorprendida cuando encontró, dentro de su cartera, su paquete de galletas intacto.

Cuántas veces nuestros prejuicios, nuestras decisiones apresuradas nos hacen valorar erróneamente a las personas y cometer las peores equivocaciones.

Cuántas veces la desconfianza ya instalada en nosotros, hace que juzguemos injustamente a personas y situaciones, y sin tener un porqué, las encasillamos en ideas pre-concebidas, muchas veces tan alejadas de la realidad que se presenta. Así, por no utilizar nuestra capacidad de autocrítica y de observación, perdemos la gracia natural de compartir y enfrentar situaciones, haciendo crecer en nosotros la desconfianza y la preocupación.

Nos inquietamos por acontecimientos que no son reales, que quizás nunca lleguemos a contemplar, y nos atormentamos con problemas que tal vez nunca ocurrirán.

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Bailar bajo la lluvia

Una mujer muy sabia se despertó una mañana, se miró al espejo y notó que tenía solamente tres cabellos en su cabeza. ‘Hummm’ pensó, ‘creo que hoy me voy a hacer una trenza’. Así lo hizo y pasó un día maravilloso.

El siguiente día se despertó, se miró al espejo y vio que solamente tenía dos cabellos en su cabeza. ‘Hummm’ dijo ‘creo que hoy me peinaré de raya en medio’. Así lo hizo y paso un día grandioso.

El siguiente día cuando despertó se miró al espejo y notó que solamente le quedaba un cabello en su cabeza. ‘Bueno’ ella dijo ‘ahora me voy a hacer una cola de caballo’. Así lo hizo y tuvo un día muy, muy divertido.

A la mañana siguiente cuando despertó corrió al espejo y enseguida notó que no le quedaba ni un solo cabello en la cabeza. ‘Que bien’ exclamó ‘hoy no voy a tener que peinarme’.

La actitud es todo. La vida no es esperar a que la tormeta pase. Es aprender a bailar bajo lo lluvia.

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